Seguros de responsabilidad civil
Analizamos qué actividad realizas y qué reclamaciones podrían afectar tu patrimonio. Revisamos los daños a personas o bienes, el ámbito de la actividad y las condiciones de defensa. Las modalidades empresarial, profesional y otras especializadas necesitan una evaluación propia.
¿Para quién puede ser útil?
Empresas, comercios, profesionales y personas cuyas actividades puedan generar responsabilidad frente a terceros.
Qué puedes revisar en una propuesta
Estos son ejemplos de coberturas que conviene consultar. Su inclusión y alcance dependen del producto y del contrato.
- Responsabilidad por daños materiales a terceros, según la actividad y hechos amparados.
- Responsabilidad por lesiones a terceros cuando el producto las contemple.
- Gastos de defensa o asistencia legal, con los límites y condiciones contratados.
- Amparos por actividades o instalaciones específicas, si figuran expresamente en la póliza.
Condiciones que merecen atención
- Daños propios: deben analizarse mediante otros seguros de bienes cuando corresponda.
- Responsabilidad profesional o contractual cuando no exista el amparo adecuado.
- Contaminación y otras exposiciones especiales excluidas o no contratadas.
- Hechos intencionales, sanciones y pérdidas financieras puras según las exclusiones del producto.
Para empezar la conversación
- Actividad, operaciones y ubicación general.
- Tipo de terceros y responsabilidades que deseas evaluar.
- Requisitos de tus contratos, si solicitan una póliza con características específicas.
Preguntas frecuentes
¿Toda reclamación de un tercero está cubierta?
No. Debe existir un hecho amparado y cumplirse el alcance de la póliza, incluidas la actividad, fechas, territorio y exclusiones. Una reclamación no significa por sí sola que exista indemnización.
¿Qué diferencia hay entre responsabilidad empresarial y profesional?
La primera puede centrarse en riesgos de la operación o instalaciones; la segunda en responsabilidades derivadas de una actividad profesional. Los nombres comerciales no bastan: hay que revisar qué actos y daños contempla cada producto.
¿Cómo elijo el límite?
Se analiza la actividad, los terceros expuestos, las posibles consecuencias y los requisitos contractuales. No hay un límite que sirva a todos. También revisaremos si existen sublímites y cómo se tratan los gastos de defensa.